La advertencia de Ricardo Quintela sobre posibles expropiaciones en un eventual regreso del peronismo al poder generó, más allá de la previsible respuesta oficial, críticas y distanciamiento dentro del propio espacio del PJ. Axel Kicillof, señalado por Javier Milei de alimentar la desconfianza en ese sentido, se deslindó de la postura de su par riojano.

“Esa declaración no nos representa. ¿En casi siete años de gestión en la provincia qué expropiamos? Nada”, respondió un miembro del gabinete bonaerense, quien atribuyó las palabras de Quintela a un estilo “desbocado” y las desligó de la interna peronista. Quintela fue anfitrión de una cumbre para conmemorar el 50° aniversario del asesinato del obispo Enrique Angelelli, encuentro al que asistió Máximo Kirchner pero no Kicillof.
“Hay que avisarles a los inversores: el peronismo va a revisar absolutamente todo”, había afirmado Quintela. “Lo que sea necesario nacionalizar lo vamos a nacionalizar. Lo que sea necesario expropiar lo vamos a expropiar. Vamos a recuperar. Lo digo para que no se entusiasmen con este señor que está desequilibrado”, completó en una entrevista con El Destape.
La advertencia coincidió con el discurso gubernamental sobre la supuesta amenaza a la seguridad jurídica y el temor de los mercados ante la posibilidad de un triunfo peronista en la presidencia, denominado “riesgo kuka”, término utilizado por Luis Caputo, aunque el ministro de Economía descarta que el kirchnerismo vuelva a la Casa Rosada. “Es de los dinosaurios, de la prehistoria”, replicó Diego Santilli, jefe de Gabinete, en alusión a Quintela.
Milei vinculó a Kicillof con el intervencionismo y las expropiaciones, recurriendo a calificativos como “enano comunista” y “soviético”, en referencia a la nacionalización de YPF, defendida por el gobernador y Cristina Kirchner en una de las pocas coincidencias recientes, cuando en marzo la Corte de Apelaciones de Nueva York falló a favor de Argentina.
“Nacionalizar YPF fue una de las decisiones estratégicas más importantes de la Argentina en las últimas décadas. Hoy es una palanca de desarrollo del país y resulta clave para atenuar el impacto de la crisis energética global”, afirmó Kicillof en ese momento. Agregó: “Trabajaron siempre para los buitres, pero paradójicamente hoy su modelo no colapsa por falta de dólares gracias a YPF. Milei se disfraza con el mameluco de YPF, pero nunca la defendió: actuó como empleado de intereses extranjeros”, le dedicó al presidente.
Como contrapunto a las declaraciones de Quintela, desde el entorno de Kicillof destacaron la postura del gobernador frente a los pedidos de expropiación de la fábrica de FATE en San Fernando, tras su cierre y el despido de 920 trabajadores. El sindicato del neumático (SUTNA) impulsó un proyecto en la Legislatura. “No va a suceder”, señalaron como un ejemplo de la orientación de la gestión provincial. “Tampoco lo que plantea Quintela, una bravuconada, era la línea de Cristina”, diferenciaron en La Plata.
Desde el peronismo federal también tomaron distancia. Ese sector, integrado por Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos, había expresado su apoyo al superávit fiscal y a políticas favorables al campo. “Escucho a muchos compañeros que dicen que hay que voltear el RIGI, que dio beneficios muy importantes. La ley daba cuatro opciones para el arbitraje y la mayoría eligió el CIADI. ¿Vamos a meter a la Argentina en una maraña interminable de reclamos judiciales, como ocurrió?”, manifestó Michel en El Destape.
“No es como en la salida del 2001-2003, donde ciertos casos de empresas privatizadas volvieron al Estado, como AYSA. La inversión más importante es en una empresa donde el capital accionario mayoritario es del Estado. Lo que digo es que tenemos que ser muy sofisticados y cuidadosos”, concluyó el ex titular de la Aduana.
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